martes, 4 de marzo de 2014

Tarifa plana a la contratación indefinida- R.D. 3/2014

Este fin de semana se ha publicado el RD 3\2014 de fomento de empleo de la contratación indefinida. Como ya sabemos el intento de esta medida es la de fomentar la contratación y el aumento de plantilla en las empresas. ¿Pero creemos realmente que esta medida va a solucionar algo en relación a la tasa de desempleo que estamos sufriendo?
Actualmente, cuando un grupo de amigos se reúne, es común que más de un 50% del personal se encuentre en el paro. Esta situación no se ha producido porque el coste de la seguridad social para las empresas sea inasumible, sino porque la situación actual del mercado es insostenible. 


Hablando con un exautónomo hace un par de semanas me decía que había tenido que optar por darse de baja en la TGSS, a la espera de tiempos mejores, dado que el beneficio neto de su negocio, relacionado con las nuevas tecnologías, le había disminuido demasiado como para compensar el aumento de la cuota de autónomo que había sufrido, y antes era comer que pagar la seguridad social. 
Esta es la situación real que estamos viviendo. 

Estoy totalmente convencido, y lo he podido comprobar estos días por las consultas en relación a la tarifa plana que me han hecho, que ninguna empresa en este momento se está planteando incrementar plantilla porque el coste de un trabajador le baje 200€ y pico. Haciendo unas cuentas rápidas, un trabajador que cobra en torno a 900€ líquidos le puede costar a la empresa alrededor de 1300€. Teniendo en cuenta los beneficios de la nueva tarifa para la contratación indefinida el coste se reduce a unos 285€. 


Desde una perspectiva lógica, la empresa que en estos momentos no puede asumir el coste de una nómina de 1300€ difícilmente la rebaja le incentivará a la contratación, ya que los 1000€ le será también un coste demasiado alto.

El problema no creo que sea el coste a asumir sino la carga de trabajo, que ha disminuido en tal medida que no se hace necesaria la contratación de personal. La única opción para incrementar la contratación es que aumente la carga de trabajo, y ese aumento solo se producirá en el momento en que los consumidores / trabajadores comiencen de nuevo a gastar sus sueldos sin reparo. Ese momento se dará cuando se garanticen sus puestos de trabajo y se respeten sus salarios, y esto es exactamente lo que no se está haciendo. 

Si bien este R.D. intenta fomentar la contratación indefinida, ¿de que vale cuando ya se ha flexibilizado tanto el despido, y se ha permitido la eliminación de derechos consolidados a los trabajadores, que un contrato indefinido no tiene más valor que lo expuesto en su denominación y no garantiza para nada la permanencia en el mercado laboral activo?
¿Y a que empresa beneficia esta medida si, por ejemplo, una de las exigencias es mantener el número de empleados y la media de contratos indefinidos durante 36 meses con el riesgo de devolver las cantidades ahorradas? Sólo a aquellas que ya actualmente pueden asegurarse una permanencia y mantenimiento del empleo a largo plazo, y no a las que realmente necesitan un empujón en estos momentos para mantenerse en el mercado.


Así que después de estos razonamientos pongo la mano en el fuego y me atrevo a asegurar que ni ésta ni ninguna de las medidas que hasta ahora se han publicado aumentarán la contratación de manera significativa, valiendo para poco más que llenar los periódicos e informativos de palabras como contratación y estabilidad laboral, creando un revuelo en torno al tema en cuestión y que parece significar un repunte, pero que no es más que papel mojado.
En los últimos años se ha olvidado totalmente quien es el motor de la economía, y quien nos puede sacar del hoyo: el ciudadano. El que trabaja por un sueldo modesto y el que intenta mantener un pequeño negocio. Al que el alquiler de su local le asfixia mes a mes, y al que su nomina no le da para mucho más que pagar su hipoteca. En ese colectivo es donde deben recaer las ayudas y las garantías de estabilidad para que el motor vuelva a funcionar. 
Hace años ser mileurista significaba pertenecer a la clase laboral mas baja. Hoy en día ser mileurista es un privilegio. Cuando recuperemos ese nivel económico social podremos decir que nos hemos recuperado, y que sólo hemos perdido 30 o 40 años, pero no llegaremos a ese momento con políticas vacías y ayudando a quien menos lo necesita.

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